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Deja que tu hijo fracase

 11 abr 2019

Por: Pedro Octavio Reyes Enríquez

Recuerdo que iba con mi hija, estaba dando sus primeros pasos,  no dejaba que se soltara de mí por temor a que se lastimara,  hasta que entendí que tenía que dejar que tuviera caídas, para que aprendiera a mantener el equilibrio y a levantarse sola.

Sucede que a veces no queremos que nuestros hijos o las personas que queremos fracasen, para evitarles el dolor que producen las caídas. En nuestra sociedad consideramos que el éxito es lo único importante, el problema de esa postura es que no comprendemos que fallar en algo es parte del aprendizaje de vida, del fracaso se aprende más que del éxito.

Generalmente de los grandes personajes, la sociedad solamente habla de sus éxitos. Revisemos la historia, diga uno de cualquier campo: la ciencia, el arte, la política, lo religioso, la milicia, todos ellos en su tiempo tuvieron inclusive más fracasos que éxitos.

Recuerdo que en mis libros de historia de primaria se hablaba de los grandes aciertos o aportes de los héroes que nos dieron “patria y libertad”, solamente de los antihéroes se mencionaba sus fracasos. Los buenos triunfan, los malos fracasan.

Y cuando nos venden la imagen de alguien exitoso parece que nunca le va mal, que siempre logra lo que quiere. Sabemos realmente que no es así, salvo que repitamos fórmulas ya establecidas difícilmente fracasaremos, pero entonces no creceremos, estaremos igual que la mayoría.

Si queremos que nuestro hijo realmente innove, desarrolle su creatividad, aprenda a levantarse solo en la vida, es importante dejarlo que se caiga, que intente las cosas solo, no importa si tiene un año o 70. Desde luego, dependiendo de la edad, es necesario estar supervisándolo y acompañándolo.

Mostrarle que el fracaso es parte del vivir y que por sí mismo no es malo, lo importante es determinar qué actitud se toma y las acciones a realizar.  Enseñarle que si algo sale mal es por algún motivo, no es por la mala suerte, porque sea tonto o porque es un fracasado, tiene que revisar lo que hizo, ser capaz de detectar el error, si es necesario buscar a expertos y recibir retroalimentación, siempre hay gente dispuesta apoyar.

Desde luego enseñarle que ningún proyecto sale de la nada, antes hay que trazar un plan de acción y a partir de ahí trabajar lo suficiente.  Generalmente por miedo muchas personas no actúan, no innovan.

Me ha tocado ver cómo en clase lanzo una pregunta y nadie responde, después algunos alumnos me comentan: “Profe, sabía la respuesta, pero no dije nada por temor a estar mal,” inmediatamente les digo “Y si estuviera equivocada tu respuesta, ¿qué te iba a pasar”, generalmente responden que nada, solamente es el temor a verse mal con los demás.

Las sociedades que se están desarrollando y progresando están impulsando generaciones emprendedoras, personas que se atreven a generar una empresa, un negocio, un proyecto, y no forzosamente económico, puede ser social, religioso, político o artístico, esto lo vemos en sociedades como Japón, Corea del Sur, India, Singapur, Taiwán, Suiza, Finlandia, Dinamarca, en donde su desarrollo no es solamente económico, también en otras áreas de la vida pública.

El emprender implica riesgos y la posibilidad de no lograr el objetivo, lo cual genera temores, y si estamos educando niños y jóvenes que no quieren fracasar, que prefieren no hacer antes de ser señalados como “loser” o “failed”, estamos desarrollando una generación que no luchará por sus sueños, que no aportará, que no logrará una sociedad mejor, tal vez nunca se caigan, ni fracasen, pero no sabrán lo que es construir y triunfar.

Lo importante es acompañarlos, orientarlos e impulsarlos, darles las herramientas para que emprendan, desarrollen, busquen nuevos panoramas, se atrevan a hacer cosas diferentes, sin temor al fracaso.

Hay muchos ejemplos de personas a quienes las condiciones de vida los hicieron fracasar y aparentemente su vida era una ruina, pero supieron aprovechar las nuevas condiciones que tenían y salieron adelante. Impulsemos a nuestros hijos, no les digamos que no lo hagan por temor a que fracasen.

Les recomiendo:

Stamateas Bernardo ( 2016). “Fracasos exitosos: Cómo crecer a partir de nuestros errores y ver las oportunidades que hay en cada fracaso”, España, Ed. Vergara.

Losers serie documental de Netflix

Video: El fracaso y las emociones, por Bernardo Stamateas, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=ddL2qrSkYzM

Video: Preparamos a los hijos para el éxito, pero no para el fracaso, por Lucía Galán disponible en:

https://aprendemosjuntos.elpais.com/especial/preparamos-a-nuestros-hijos-para-los-aplausos-no-para-las-equivocaciones-lucia-galan/

 

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