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Definición de Filia y Parafilia

 12 mar 2019

Por: Alejandra Meza

La palabra “filia” viene del griego “philos”, que podríamos traducir como “amor” o “amistad”. Se suele utilizar como sufijo para designar la afición o el gusto intensos por un elemento determinado, que puede o no ser de tipo sexual; así, una persona cinéfila es aquella que disfruta mucho del cine, y la filatelia es la afición de coleccionar sellos.

No obstante, en psicología la sexualidad es el campo donde este concepto aparece de forma más habitual. Dentro de este ámbito las filias se solapan con las parafilias, definidas como patrones de conducta sexual en los que el deseo, la excitación o el placer dependen en gran medida de elementos atípicos, aunque esto no necesariamente conlleva una patología.

Las parafilias son inofensivas si no conllevan el malestar de la persona ni de otras, de forma que en muchos casos simplemente consisten en una preferencia sexual. Esto suele suceder en el fetichismo (excitarse con un objeto o parte del cuerpo), entre otras filias. Sin embargo, a veces estas preferencias implican a personas que no consienten o simplemente dificultan las relaciones de pareja.

El término “filia” se contrapone al de “fobia”, que se utiliza para hacer referencia a miedos o aversiones irracionales. Como las filias, las fobias pueden en ocasiones ser de tipo sexual; por ejemplo, la erotofobia o genofobia es la aversión a las relaciones sexuales, mientras que la palabra “medomalacufobia” hace referencia al miedo a perder una erección.

Tipos de filia y sus características

A continuación haremos una breve descripción de las características principales de distintos tipos de filias y parafilias. Asignarles una u otra etiqueta depende de la intensidad de la preferencia, del malestar que conlleven a la persona o a otros y del punto de vista de cada experto.

1. Fetichismo

El fetichismo es la preferencia sexual por objetos inanimados o bien por partes concretas del cuerpo. Dos de las filias fetichistas más conocidas son la podofilia, que implica los pies, y el retifismo o gusto por los zapatos. La preferencia por objetos diseñados para la estimulación sexual, como los vibradores, no se considera fetichismo.

2. Exhibicionismo

Esta filia consiste en la obtención de excitación y placer sexuales al exponer partes del cuerpo, normalmente los genitales, a otras personas. Es habitual que la intensidad de la conducta exhibicionista aumente con la práctica, pudiendo adoptar un carácter compulsivo.

•             Artículo relacionado: "Exhibicionismo: causas y síntomas de esta parafilia sexual"

3. Voyeurismo o escoptofilia

El voyeurismo se define como el gusto marcado por observar a personas desnudas o que están teniendo sexo. Los voyeurs suelen preferir que la persona observada no sepa que la están mirando, y normalmente no buscan la relación sexual con ésta.

4. Frotteurismo

Las personas frotteuristas, o frotteurs, buscan el contacto físico con otras personas para masturbarse después; en su forma patológica, lo hacen sin permiso y/o en contra de su voluntad. Suele llevarse a cabo en lugares donde hay mucha gente, como el transporte público o las discotecas. El frotteurismo es mucho más habitual en personas jóvenes.

5. Masoquismo sexual

El masoquismo incluye el placer sexual que se obtiene al recibir daño físico o humillación, así como cualquier otro tipo de sufrimiento. Se trata de la parafilia más común en mujeres, y se asocia frecuentemente con el sadismo.

6. Sadismo sexual

Las personas sádicas disfrutan sexualmente con la idea o la práctica de hacer daño a otros. Aunque se habla con frecuencia del sadismo sexual patológico, hay mucha gente sádica que sólo cumple sus fantasías con personas que lo consienten; esto sucede por ejemplo en el BDSM, que engloba las prácticas de bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo.

7. Fetichismo transvestista

Esta filia implica la obtención de placer sexual al vestirse como una persona de otro género. Sólo se ha descrito en hombres heterosexuales, que en algunos casos no se identifican con el género masculino. Cuando un varón se excita viéndose o imaginándose como si fuera una mujer hablamos de autoginefilia.

8. Pedofilia

El manual DSM define la pedofilia como la preferencia sexual por personas que no han llegado a la pubertad (menores de 13 años aproximadamente). La diferencia con la pederastia es que este término designa la práctica de conductas de abuso a niños, mientras que la pedofilia puede referirse también a impulsos o fantasías habituales que no se han cumplido.

9. Gerontofilia

La gerontofilia es la preferencia sexual por personas de edad avanzada. Si la atracción se da hacia varones ancianos esta filia se conoce como alfamegamia, mientras que si el objeto de deseo son mujeres se trata de matronolagnia.

10. Necrofilia

Las personas necrófilas se sienten atraídas por los cadáveres, sean de humanos o de otros animales. Aunque lógicamente la necrofilia suele llevarse a la práctica sin el consentimiento de la persona fallecida, se han dado casos de necrofilia con permiso previo del muerto, como el famoso episodio de Armin Meiwes, el “Caníbal de Rotemburgo”.

11. Asfixiofilia

La asfixiofilia consiste en obtener placer con la sensación de ahogamiento. La asfixia sexual puede llevarse a cabo con una pareja o como método de masturbación; en este caso hablaríamos de asfixia autoerótica.

12. Zoofilia o bestialismo

En la zoofilia la persona siente deseo o realiza actividades sexuales con animales. Es especialmente frecuente en entornos rurales y en pacientes psiquiátricos, y sólo muy raramente se detectan casos de zoofilia exclusiva.

13. Urofilia y coprofilia

En la urofilia las fantasías incluyen la presencia de orina, mientras que en la coprofilia sucede lo mismo con las heces. Una parafilia relacionada es el fetichismo del pañal. Cuando la persona se excita con la idea de orinar o defecar encima de una pareja sexual hablamos de salirofilia.

14. Xenofilia

Entendida desde un punto de vista sexual, la xenofilia es la preferencia por las personas que son percibidas como miembros de una etnia exótica o distinta a la propia. No obstante, en un sentido más amplio la xenofilia es el gusto por personas u objetos de origen desconocido, y técnicamente tiene un significado opuesto al de la palabra “xenofobia”.

15. Ginandromorfofilia o ginemimetofilia

Esta filia hace referencia a la atracción preferente, sea exclusiva o no, hacia personas transgénero o transexuales. La concepción de la ginandromorfofilia como un tipo de parafilia es criticada con frecuencia ya que puede favorecer la estigmatización de las personas transgénero y de quienes se sienten atraídas por ellas.

Exhibicionismo como parafilia

Con el fin de tener una mejor comprensión del exhibicionismo es necesario entender las características principales del grupo de trastornos de los cuales forma parte, las parafilias.

Antiguamente denominadas desviaciones sexuales, las parafilias hacen referencia a la presentación reiterada de fantasías sexuales intensas en que el objeto de deseo es atípico. Generalmente estos deseos se encuentran focalizados hacia objetos o entes no humanos, sufrimiento y humillación propia o ajena o personas que no consienten en un periodo de seis meses. Estas conductas pueden o no ser entendidas como alteración por aquellos que las presentan, siendo en muchos casos consideradas inmorales por los propios sujetos. En cualquier caso, las parafilias provocan un grave deterioro en diversas áreas vitales del individuo, pudiendo o no haber un malestar por parte del sujeto.

Si bien algunas de estas parafilias pueden no tener repercusiones legales ni resultar demasiado invalidantes más allá de restringir el interés sexual y el malestar que puede causar en el propio sujeto o la dificultad para ser aceptado por parejas sexuales (por ejemplo los deseos focalizados hacia objetos como el fetichismo), otras parafilias pueden resultar en delitos graves e incluso crímenes tales como la pedofilia o la somnofilia (deseo sexual por sujetos dormidos, lo que implica violación).

Criterios diagnósticos y síntomas

Visualizado el tipo de trastorno del que estamos hablando, podemos a continuación hacer una explicación más coherente de lo que implica el exhibicionismo como parafilia.

Los síntomas principales se basan en la existencia durante al menos durante seis meses de fantasías recurrentes y muy excitantes de exposición de los genitales a un extraño que no se lo espere, teniéndose además que haberse llevada a cabo y/o producir un malestar clínicamente significativo en el sujeto o su funcionamiento en áreas relevantes de su vida.

Se trata de la parafilia más común, y frecuentemente se acompaña de otras como el voyeurismo. Este problema suele aparecer entorno a la mayoría de edad, teniendo prevalencia máxima entre los veinte y treinta años y disminuyendo a partir de los cuarenta.

La excitación y el placer logrado por el exhibicionista son obtenidos a través de la observación de las reacciones de las personas a las que se muestra, generalmente las de susto, sorpresa y curiosidad. Es posible que el sujeto se masturbe durante su exposición, o bien después de esta al reimaginar las reacciones de sus víctimas. Generalmente no pretenden en realidad mantener ninguna actividad sexual con su víctima, no siendo la persona per se el motivo de excitación sino el hecho de sorprenderla. De hecho, no es infrecuente el escape del exhibicionista si la víctima corresponde de manera positiva a su reacción. Sin embargo, reacciones de indiferencia o burla pueden serles extremadamente dolorosas para estos sujetos, debido a su bajo nivel de autoestima.

Perfil psicológico del exhibicionista

El sujeto exhibicionista típico es un varón generalmente heterosexual, muchas veces con dificultades a la hora de establecer contacto con el sexo objeto de su deseo, si bien también es frecuente que aparezca en sujetos con pareja e incluso casados teniendo aparentemente relaciones de pareja normales.

En general, el sujeto exhibicionista presenta un elevado nivel de retraimiento e introversión, con una elevada falta de confianza en sí mismo que le empuja a llevar a cabo su actuación, probablemente como mecanismo de defensa. Este tipo de sujetos, pues, no suelen ser una amenaza real, no habiendo en su mayoría agresividad ni intención de hacer daño en su actuación.

Tratamiento legal

Como se ha mencionado anteriormente, algunas parafilias pueden constituir delitos graves penados con cárcel.

En el caso del exhibicionismo, estaríamos ante una parafilia tipificada como delito contra la libertad sexual, pudiendo ser castigado con pena de prisión de entre seis meses a un año o con una multa de uno a dos años, valorándose las circunstancias del exhibicionista en cuestión.

Hay que tener en cuenta que cuando se valora la posibilidad de crear una categoría diagnóstica para referirse a un trastorno mental, no solo se tiene en cuenta si este perjudica la calidad de vida de quien lo experimenta en su propia carne. Se tiene en consideración también el malestar y las molestias generadas a terceros, y esto es justamente lo que ocurre en el caso del exhibicionismo.

Exponer los genitales a otra persona, con la intencionalidad de sentir placer por ello, hace que la dignidad de los demás sea atacada y, además, en muchos casos produce miedo, al ser interpretado como el inicio de una violación.

Etiología (causas) del exhibicionismo

Las causas de este tipo de comportamientos parafílicos es objeto de un amplio debate en la literatura psicológica.

Muchas de las teorías al respecto indican la participación de los procesos de aprendizaje en la adquisición de estas conductas, proponiéndose que se trata de conductas aprendidas mediante condicionamiento de manera accidental entre excitación sexual y un estímulo atípico, condicionamiento reforzado por la repetición de las situaciones y el inicio de la aplicación del estímulo en la imaginación durante la masturbación.

La imitación de modelos observados en la infancia también se ha explorado como posible causa, debido a la presencia de patrones de violencia y comportamientos sexuales anómalos en algunos casos de individuos con poca socialización, violencia intrafamiliar y educación excesivamente represiva de la sexualidad.

Del mismo modo también se ha explorado la presencia de déficits en habilidades sociales y comunicativas, debido a la presencia de dificultades en el cortejo en muchos de los casos estudiados. En estos sujetos se ha observado la existencia de un elevado complejo de inferioridad, baja autoestima, impulsividad y pocas habilidades comunicativas, cosa que puede conducir a la realización de conductas consideradas inmorales, poco éticas, sorprendentes o bizarras como mecanismo de defensa.

Otra de las la hipótesis barajadas es la de la terminación conductual de McConaghy, según la cual si un comportamiento es muy habitual se crea un mecanismo en el cerebro el cual se activa cuando se perciben estímulos asociados a la conducta en cuestión, produciendo un elevado nivel de tensión. Ello provoca que el individuo no pare de realizar la acción, de manera que la tensión no aparezca. Presenta cierta semejanza con el mecanismo de actuación del trastorno obsesivo-compulsivo.

Precaución: no todo es parafilia

El exhibicionismo es una parafilia que puede suponer un problema grave para el que lo sufre, tanto por el malestar que genera como por los efectos que puede provocar en diferentes ámbitos vitales tales como socialización, el ámbito afectivo.

No debe confundirse, sin embargo, el exhibicionismo como parafilia con fantasías y conductas sexuales empleadas ocasionalmente como estímulo sexual. Juegos eróticos y fantasías con la pareja tales como el striptease o la utilización de la propia anatomía para provocar el deseo de la pareja no serán englobados como parafilia, que implica la necesidad de presentar este tipo de comportamientos de manera compulsiva para obtener una gratificación sexual, al menos durante seis meses y produciendo malestar o alteraciones en la vida normal significativas.

Así pues, lo que caracteriza el exhibicionismo es que la acción de desnudarse a la vista de otros, por un lado, está hecha simplemente con la intención de que los demás lo vean, y por el otro, no es consensuada, además de que nace de una necesidad irrefrenable.

Del mismo modo, tampoco comportamientos como el topless o el uso reivindicativo en manifestaciones son catalogables como comportamiento parafílico, ya que no suponen una gratificación sexual compulsiva.

Tampoco se puede diagnosticar este trastorno si la conducta de exhibición es debida y aparece únicamente durante una alteración del estado de conciencia u otros trastornos, como en casos de episodios maníacos, brote psicótico, intoxicación o demencia.

 

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