lunes 2 noviembre 2026 11:03 AM
Redactor : Yazmín Espinoza
El aroma del copal, las flores de cempasúchil y la luz de las velitas de cebo, mantuvieron vivo el recuerdo de quienes se adelantaron en el camino y que hoy moran en los principales panteones de la ciudad.
De acuerdo a las creencias religiosas, esta fecha se conmemora a los Fieles Difuntos, las almas de los fallecidos que en vida fueron bautizados.
La tradición popular dice, que el 1 de noviembre es dedicado a recordar a los niños fallecidos, mientras que el día 2 se dedica a honrar la memoria de los adultos.
Una de las costumbres más arraigadas por las familias tabaqueñas es encender velitas de cebo, se cree que la luz es una guía para las ánimas en su camino de regreso al descanso eterno.
Existe la creencia que los difuntos necesitan esa iluminación para no perderse. Por ello, las velas se encienden en los panteones y, más tarde, nuevamente frente al altar familiar en los hogares.
Las tumbas también reciben ofrendas de flores frescas, agua bendita, copal o sahumerio para purificar el espacio, además de los alimentos favoritos de quienes ya partieron. Algunos creyentes hablan con sus difuntos, otros los recuerdan en silencio.
Al menos un día al año, los deudos visitan a sus difuntos para honrar su memoria, esa que nunca se apaga y permanece más allá de la muerte.
“Aquellos que ya no escuchamos hoy, que ya no los vemos pero que están en nuestro corazón y ahí es donde hace eco la presencia de Dios...”
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