viernes 17 julio 2026 3:29 PM
Redactor : Alejandra López Lizalde
Con apenas 10 años, Sebastián Corro se convirtió en un ejemplo de solidaridad y vocación de servicio al participar como voluntario en las labores de apoyo tras los terremotos registrados el pasado 24 de junio en la zona norte de Venezuela. Gracias a su esfuerzo, logró rescatar a un gato y un perro atrapados entre los estragos del desastre.
Acompañado por su abuelo, Cristóbal Corro, integrante de una brigada de rescate local, el menor recorre las calles de Caraballeda, una de las comunidades más afectadas en el estado La Guaira. Equipado con casco, chaleco, botas y equipo de protección, Sebastián colabora en tareas logísticas y de apoyo a las familias afectadas.
Su entusiasmo y compromiso llamaron la atención de rescatistas internacionales, especialmente de la brigada mexicana Los Topos, quienes lo bautizaron como el "topito venezolano" y firmaron su casco en reconocimiento a su dedicación.
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"Yo quiero ser rescatista", afirma el estudiante de cuarto grado, quien sueña con participar en misiones de búsqueda y salvamento en distintos países cuando sea adulto. Además, busca impulsar la creación de una brigada escolar de primeros auxilios en su escuela.
Aunque por seguridad no ingresa a edificios colapsados, Sebastián ha participado activamente en la distribución de alimentos y ayuda humanitaria, además del rescate de dos mascotas que sobrevivieron al desastre.
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De acuerdo con cifras de la ONU, los terremotos movilizaron a 2 mil 786 rescatistas de 31 países y dejaron más de 4 mil 800 personas fallecidas y 16 mil 700 heridas. Mientras continúan las labores de recuperación, historias como la de Sebastián Corro reflejan el espíritu de solidaridad que ha surgido entre la población y los equipos de emergencia.
Fuente:EFE/All/Foto:EFE
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