La IV Reunión en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona, España, es un paso vital hacia la construcción de un bloque de gobiernos progresistas que presente alternativas para el nuevo orden mundial que busca imponer Donald Trump desde la agresión militar, el debilitamiento de las instituciones internacionales y la intervención directa en los países de América Latina.
Los líderes de izquierda encabezados por el brasileño Luis Inácio Lula da Silva, la mexicana Claudia Sheinbaum Pardo, el colombiano Gustavo Petro, el español Pedro Sánchez y el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, entre otros jefes de estado, proclamaron un “No a la guerra” y la unión de esfuerzos para detener a una extrema derecha que, a través de miedo, amenazas y la intervención directa, aumenta su presencia en los cinco continentes.
Sin titubear, Lula da Silva criticó las amenazas de Trump a la estabilidad mundial. “Tenemos que ir en contra de este señor de la guerra. Me molesta el regreso de los emperadores que se creen los dueños del mundo; es necesario detener la carrera armamentista, evitar la muerte de mujeres y niños, el odio y la desinformación no pueden seguir”, puntualizó el presidente brasileño.
En Barcelona, España, Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica, dijo que son tiempos de movilizarse, de unir las fuerzas para el cambio progresista, “es la oportunidad de forjar un nuevo camino de paz, democracia y justicia social. Este es un tiempo que no debemos desaprovechar”.
En esta coyuntura, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, tuvo una participación sobresaliente en el bloque de naciones progresistas; en su discurso trazó ideas potentes de resistencia democrática global ante las embestidas imperialistas de Trump. Sin nombrarlo, Sheinbaum argumentó en varias direcciones. Veamos sus ideas centrales.
Ante la libertad del capitalismo depredador que Trump propone como modelo, Sheinbaum reflexionó: “vale la pena preguntarnos: ¿Cuál libertad? ¿La libertad que defiende el conservadurismo? ¿La libertad de someterse a intereses externos? ¿La libertad de convertir a las naciones en colonias modernas o la libertad del mercado sin Estado, que convierte a muchos en nada y a pocos en mucho? No. Creemos que la democracia implica libertad, pero la libertad es una palabra vacía si no la acompaña la justicia social, la soberanía y la dignidad de los pueblos”.
Sheinbaum recordó un momento estelar del gobierno mexicano en el siglo XX: “Vengo cubierta con el legado del General Lázaro Cárdenas, que cuando el mundo cerraba sus puertas a los republicanos españoles abrió las de México para recibir a quienes huían del dolor y la guerra. Vengo de un país que abrazó al exilio y convirtió la solidaridad en acción”. Esto también ocurrió en los años 70’s, con el exilio chileno, argentino y uruguayo en México, cuando se huía de las dictaduras militares.
¿Qué principios democráticos enarboló Sheinbaum? El respeto a la autodeterminación de los pueblos, a la no intervención, a la solución pacífica de controversias, al rechazo de uso de la fuerza, a la igualdad jurídica de los Estados, a la necesidad de una cooperación internacional para el desarrollo, al respeto de los los derechos humanos y a la lucha permanente por la paz. Agenda geopolítica para el bloque progresista.
Finalmente, mención especial merece la reflexión de Sheinbaum sobre las raíces prehispánicas de México. En territorio español, sin incordiar, habló claro: “Vengo de un pueblo que reconoce su origen en las grandes culturas originarias, aquellas que fueron acalladas, esclavizadas y saqueadas, pero que nunca fueron derrotadas, porque hay memorias que no se conquistan y raíces que nunca se arrancan”. Esas raíces atraviesan a toda a la América Latina, que encontró dignidad política en Sheinbaum (México), Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y Yamandú Orsi (Uruguay). Una fotografía de los cuatro uniendo sus manos simboliza la resistencia democrática global con mirada al sur.
El llamado de paz del bloque de países progresistas se enfocó en oponerse a las intervenciones militares de Israel en Gaza, de Estados Unidos en Irán y la invasión de Rusia contra Ucrania, sin olvidar el agravio militar a Venezuela y las amenazas de invasión a Cuba y Groenlandia. Lula fue muy explícito: “no podemos ir a dormir cada día pendientes del tuit de un presidente”. Es un momento crucial para la humanidad. No a la guerra, no a la extinción de instituciones mediadoras; sí a la democracia, sí al progreso y a la paz.
Paseo Usumacinta s/n Esq Ayuntamiento. Col Gil y Sáenz, Villahermosa, Tabasco