viernes 25 septiembre 2026 8:01 PM
Redactor : Alejandra López Lizalde
El Congreso reforzó esta semana el llamado a cumplir la prohibición de vender en las escuelas alimentos y bebidas que porten sellos o leyendas de advertencia, una medida que impulsa a la industria de botanas a reformular sus productos y buscar alternativas a los procesos tradicionales de fritura.
La Comisión Permanente aprobó un exhorto dirigido a las autoridades educativas estatales, municipales y de las alcaldías de Ciudad de México para que garanticen el cumplimiento de los lineamientos que regulan la preparación, distribución y venta de alimentos dentro de los planteles educativos y en sus inmediaciones.
La propuesta, presentada en mayo por el diputado de Morena Arturo Roberto Hernández Tapia, no establece nuevas restricciones, sino que busca reforzar disposiciones obligatorias desde marzo de 2025, coincidiendo con el inicio del ciclo escolar 2026-2027.
Las normas establecen que no está permitida la venta de alimentos y bebidas que contengan sellos o leyendas del etiquetado frontal de advertencia. Las disposiciones alcanzan a 262.547 planteles públicos y privados del país.
“El etiquetado frontal ha dejado de ser un asunto de diseño de etiqueta y ha pasado a ser un asunto público de formulación”, explicó a EFE Javier Morán, catedrático de Innovación y Regulación Alimentaria de la Universidad Católica de Murcia, durante una visita a México.
Según el especialista, la presencia de un solo octógono de advertencia puede determinar que un producto quede fuera de las tiendas escolares, lo que convierte la reformulación en un factor relevante para la industria alimentaria.
La Secretaría de Educación Pública informó recientemente que la venta de comida considerada chatarra ha sido eliminada en el 86 % de las escuelas consultadas. Sin embargo, el exhorto legislativo refleja que las autoridades aún enfrentan el desafío de garantizar la aplicación uniforme de las reglas en todo el país.

Reformular no necesariamente significa mejorar
La organización El Poder del Consumidor analizó entre julio y agosto 31 productos promocionados para el consumo escolar y señaló posibles incumplimientos relacionados con el etiquetado frontal. La organización también advirtió que modificar la composición de un producto para evitar los sellos no necesariamente implica una mejora de su perfil nutricional.
“Al igual que en 2010, la industria se opone a la regulación o reformula una vez más sus productos para parecer saludables, sin serlo”, afirmó Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable de la organización.
Las medidas tienen impacto en una industria de gran dimensión económica. En julio, el valor de producción de botanas y frituras de maíz alcanzó los 5.166 millones de pesos, unos 290 millones de dólares, mientras que los productos fritos, tostados, sazonados o enchilados sumaron otros 2.590 millones de pesos, equivalentes a unos 145 millones de dólares, de acuerdo con cifras oficiales.
El debate ocurre además en un país donde cerca de cuatro de cada diez escolares y adolescentes presentan sobrepeso u obesidad, según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut).
Fuente:EFE/All/Foto:X
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