OPINIÓN

¿Crisis o “Mala Comida”? El indigesto costo de la imagen pública

25 feb 2026 | Genoveva Javier Pérez

Del “ejercicio de la confianza” al error de cálculo: por qué un diagnóstico privado fractura el discurso público.

 

Existe una dinámica grupal que muchos coaches y expertos ponen en práctica para desarrollar la confianza: te paras y te dejas caer hacia atrás mientras una persona detrás de ti será la encargada de atraparte y evitar tu caída. Como resultado de esta dinámica uno que otro ha recibido más que una descalabrada, pero en la mayoría de los casos el ejercicio cumple su misión.

Ahora imagínense qué pasaría si tienes el poder de taparle la boca a todos tus detractores y ganarte a pulso, con una sola acción que toca el punto neural que le duele a la ciudadanía, con solo seleccionar un lugar para atenderte una emergencia.

En la actualidad muchos políticos pagan cientos de miles de pesos por asesoría de imagen y tardan años en construir una buena reputación.

Esto es así porque lo que se busca es el santo grial que abre las puertas, genera votos, simpatizantes y si se pierde… si se pierde, el político debe pedir con todas sus fuerzas que lo dejen en un bosque para que lo encuentren a él, porque la confianza que perdió jamás se recuperará.

El tema de salud del gobernador Javier May es oro molido para entender la ingeniería de imagen pública, pero sobre todo cómo la confianza en su gente, en su administración, puede determinar el éxito en su carrera política.

Vamos paso a paso para entender cómo un asunto tan delicado fue desestimado y hoy el coste político deja la imagen gubernamental de Tabasco en una crisis de credibilidad. ¿Exageración? De ninguna manera.

Si hay algo que al ciudadano le puede doler o importar más que nada, es tener la certeza de que si se enferma él o cualquier miembro de su familia, podrá confiar en que sus impuestos le permiten que al acudir al servicio de salud pública reciba atención garantizada. Atención integral, es decir: atención médica, medicamentos, instalaciones, todo.

Sin embargo, no es reciente pero sí creciente que el dicho —que es más un chiste malvado o la burla de quien no le interesa la gente— diga que el servicio de salud en México es como en Dinamarca. Esperas horas para una emergencia, no hay camas, los diagnósticos se demoran semanas y mientras tanto estás internado, lejos de los tuyos, rogándole a Dios que te toque un buen doctor. Esa es la realidad, y para quienes la viven, cada historia duele diferente.

Ahora consideremos que tú eres quien tiene la última palabra en los recursos que se asignan a la salud, eres responsable de lo que sucede en el sector y de pronto, por x o y circunstancia, necesitas atención de emergencia, sea ambulatoria, sea cirugía mayor. Eso no cambia el hecho de que se requiere acudir al servicio médico.

Aquí es donde las consecuencias de la decisión tomada pueden generar tanta felicidad o desilusión como las catafixias de Chabelo.

De un lado está la catafixia 1: si la eliges, significa que optas por el sistema de salud pública. La catafixia 2 es el servicio privado.

Para un simple mortal, lo más lógico —si se tiene un sistema de salud como en Dinamarca (eso me recuerda que teníamos helados de Danesa 33 y ¿qué creen? Ya no existe)— es que si se tiene con qué pagar, la opción 2 es la decisión más sabia y más rápida.

Pero para un gobernador no, y esto es así porque no importa si es para algo grave, leve, inmediato, lo que sea: acudir al servicio público demuestra que confías —y aquí está la clave de todo— en la capacidad de los médicos que allí atienden, en todo el entramado de salud pública, porque estás poniendo en sus manos tu vida.

Ahora, si eres la máxima autoridad, el gobernador, y eres quien autoriza recursos y tiene el control, tu decisión no solo te afecta públicamente; también estás enviando un mensaje a tu secretario de salud, a los trabajadores de los hospitales como el Rovirosa o el Juan Graham, incluyendo médicos, enfermeras y cada uno de quienes hacen que esa maquinaria hospitalaria funcione.

Si los eliges, les estás diciendo: confío en ustedes. Pero al declinar ir a una de estas instituciones, les dices que no son buenos en lo que hacen, que no crees en sus capacidades.

Estoy convencida de que si Javier May hubiese llegado al Juan Graham o al Rovirosa, los médicos y enfermeras se habrían esmerado por atenderlo. Pero sobre todo, todo tabasqueño habría recibido un mensaje más claro y esperanzador: el sistema de salud pública de Tabasco tiene necesidades, sí, pero si el gobernador se atiende allí, es porque allí están los mejores médicos y no todo está perdido.

Atenderse allí habría dado esperanza a la gente y le habría ganado una imagen pública con credibilidad en sus discursos futuros.

Usar como estrategia de respuesta, después de un largo silencio que también tuvo significado, el siguiente mensaje: "El gobernador acudió al hospital tras presentar una molestia abdominal. Se le realizaron estudios y una revisión de rutina cuyos resultados se encontraron dentro de los parámetros normales", fue el mayor error de comunicación y manejo de crisis mediática y política, y solo evidencia la falta de capacidad de quienes lo elaboraron y lo difundieron.

Comentar ante los medios: "Fue una mala comida, ya saben ustedes, aquí andamos comiendo de todo en las giras", es el equivalente a darse un balazo en el pie sin entender que el pez por la boca muere. ¿Cuánta gente no le hace mal la comida y va al médico de farmacia o al centro de salud cuando no queda remedio?

Desafortunadamente, la percepción ciudadana no se puede borrar ni eliminar; ni el Alzheimer hace milagros en estos casos. Porque acudir a uno y después a otro hospital privado, sin importar el número ni la ubicación, siendo privado, puso de manifiesto que fue una decisión con un coste político muy caro: el desprecio de la gente y la pérdida de confianza.

¿Cómo solucionarlo? Esa es la chamba de la gente a la que le paga el gobernador, pero puedo decirles que quemaron un puente muy grande y reconstruirlo llevará más tiempo del que resta en este sexenio, a menos que… suceda un milagro, lo sepan reconocer y aprovechar.

Mientras tanto, qué bueno que el gobernador se encuentra bien de salud, porque lo que es ahora, la palabra del Secretario de Salud y la imagen de todo ese entramado tan importante quedaron fracturadas.

Esperemos que la próxima vez que en el gobierno del estado practiquen el ejercicio de la confianza del que hablamos al principio, no los deje peor de como quedaron ahora.

COMENTARIOS

Genoveva Javier Pérez

Consultora y perito en comportamiento no verbal y psicología del testimonio, especialista en imagen pública. Con 20 años de traye...
(Mostra completo)

XEVA 91.7 FM

VILLAHERMOSA - TABASCO - MÉXICO
CONTACTO

CABINA XEVA
993 3136103 Ext. 2025 y 2026

VENTAS XEVA
993 3136103 Ext. 2017 y 2019

DIRECCIÓN

Paseo Usumacinta s/n Esq Ayuntamiento. Col Gil y Sáenz, Villahermosa, Tabasco


logo xeva

logo yafm
Todos los derechos reservados