viernes 4 septiembre 2026 5:15 PM
Redactor : Alejandra López Lizalde
El fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte en los próximos meses y prolongar sus efectos hasta 2027, provocando cambios importantes en las temperaturas y los patrones de lluvia en distintas regiones del mundo.
De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), El Niño es una de las fases del fenómeno natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Se caracteriza por un aumento anormal de las temperaturas en las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial, acompañado de modificaciones en la atmósfera.
Este fenómeno aparece normalmente cada dos a siete años y puede prolongarse hasta un año y medio. En contraste, La Niña, la otra fase del ENOS, se caracteriza por temperaturas más frías y puede durar hasta tres años.
La intensidad prevista para el actual episodio de El Niño está relacionada, en parte, con las temperaturas excepcionalmente elevadas del Pacífico tropical, frente a las costas de países como Ecuador, Colombia y Perú. Los especialistas prevén que alcance su punto máximo hacia finales de este año, aunque sus consecuencias podrían extenderse hasta 2027.
El Niño tiene efectos diferentes dependiendo de la región. Puede favorecer un aumento de las precipitaciones y provocar inundaciones en algunas zonas de América del Sur, África oriental y el sur de Estados Unidos.
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Al mismo tiempo, puede generar condiciones de sequía en regiones como el este y norte de Australia, Indonesia, el sur de África y algunas partes del sur de Asia. También suele relacionarse con una menor actividad de huracanes en el Atlántico.
Además, los episodios de El Niño suelen contribuir al aumento de la temperatura media mundial. El 2024 fue el año más cálido registrado, debido a la combinación de los efectos de El Niño de 2023-2024 y el calentamiento provocado por el cambio climático.
Uno de los aspectos que más preocupa actualmente a los científicos es el incremento excepcional de la temperatura de los océanos, incluso en aguas situadas debajo de la superficie, donde en algunas regiones se han registrado valores superiores a la media por más de 8 grados.
Los cambios en las lluvias y temperaturas también tienen consecuencias sociales y económicas. Uno de los principales riesgos es la reducción de la producción agrícola, que puede provocar escasez de alimentos y un aumento de los precios.
En algunas regiones de Centroamérica, la alteración de las precipitaciones ha provocado sequías y escasez de agua, afectando especialmente los cultivos de maíz y a miles de familias campesinas.
En India, las lluvias del monzón también han estado por debajo de lo normal, una situación que podría mantenerse y generar nuevos efectos negativos para la agricultura.
El Niño no significa necesariamente una catástrofe
Aunque se espera que el fenómeno alcance una intensidad considerable, la OMM advierte que El Niño no significa automáticamente que ocurrirá una catástrofe.
La secretaria general de la organización, Celeste Saulo, señaló que la intensidad del fenómeno no implica una probabilidad del 100 % de que un determinado país sufra inundaciones, sequías u olas de calor.
Las autoridades y organismos meteorológicos cuentan con herramientas y conocimientos para anticipar sus posibles efectos y reducir los riesgos para la población.
Fuente:EFE/All/Foto:-XForbes-Freepik
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