Siempre me he imaginado —y aquí entre nos, deseado— producir un noticiero musical informativo donde cada noticia tenga como referente una canción. Así que, ¿para qué esperar? Vamos a darnos gusto ahora.
Con todo el revuelo de esta semana con la revocación de mandato, donde la presidenta ya se vio muy adelantadita, podríamos decir que tanto para los mexicanos como para las consecuencias que esta propuesta trae a la nación, nos vendría bien decir, como Ana Bárbara: “Tu amor es una trampa, una trampa maldita…”
“…Me fingiste, dijiste quererme tanto / Tus palabras el viento se las llevó / Y ahora sola quedo yo con mi llanto / Por confiada en tu trampa fui a caer.”
Y es que esta revocación de mandato es un caballo de Troya. Lo que nos muestran es mantener el discurso de austeridad que, con tantas metidas de pata de los miembros de Morena, ya no guarda congruencia entre lo que se dice y lo que se hace, ya sea por casas modestas de 12 millones de pesos o relojes de alta gama. El caso es que dicen querer “ahorrar” al no tener que organizar dos procesos electorales en años distintos (2027 para diputados y 2028 para la revocación).
Sin embargo, en lo oscurito tienen una estrategia de “arrastre”: al aparecer ella en la boleta, Sheinbaum busca transferir su popularidad a los candidatos de su partido a nivel local y federal, nacionalizando una elección que suele ser de castigo para el gobernante en turno.
¿Se acuerdan de ese dicho que reza: “¿Por qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?” Bueno, en este caso Morena brinca y brinca porque la Constitución vigente, en su artículo 35, fracción IX, tiene una restricción que va en contra de sus intereses electorales y, por ende, de mantener su poder y su statu quo: la ley prohíbe que la revocación coincida con jornadas electorales federales o locales, precisamente para evitar que el Ejecutivo influya en la competencia entre partidos, conforme lo establece el artículo 134.
Esto implica también que la revocación se debe solicitar en los tres meses posteriores a la conclusión del tercer año del periodo constitucional —para Sheinbaum, a finales de 2027— y que la jornada de votación debe realizarse a los sesenta días de expedida la convocatoria.
Y aquí es donde el suelo parejo requiere de muchos brinquitos para salirse con la suya.
El primer brinquito consiste en hacer creer al ciudadano que la revocación de mandato es su derecho —y lo es—, pero lo que no dicen, y aquí es donde Luis Donaldo Colosio Riojas basa su tesis para desenmascarar sus secretas intenciones, es que buscan usar la revocación como herramienta de propaganda gubernamental para ratificar el poder o influir en otras elecciones.
Bajo esa tesis, si la presidenta hace campaña por su permanencia el mismo día que se votan diputados, la equidad en la contienda se rompe.
Y aquí todo se vuelve más interesante: aunque PAN y Movimiento Ciudadano son agua y aceite, su coherencia en el análisis del discurso revela que Morena quiere darle “licencia para hacer trampa” a la presidenta, permitiéndole recorrer el país con recursos públicos en una abierta campaña electoral bajo el pretexto de defender su mandato.
La oposición —PAN y Colosio— busca que la revocación se mantenga como un castigo excepcional, mientras que el gobierno busca convertirla en un plebíscito de ratificación que impulse su mayoría legislativa en 2027.
Lo interesante es que nadie le ha pedido a la presidenta la revocación de mandato, y esto me recuerda otro dicho: explicación no pedida, acusación manifiesta. Lo que manifiesta el partido en el poder es replicar la herencia del efecto AMLO. Pero como Sheinbaum no es la continuación del mesías tabasqueño —que con su bendición prácticamente llevaba al poder a quien quisiera—, el efecto Sheinbaum requiere reformar la Constitución.
Dos artículos son clave en este tablero: el 84, que regula qué sucede si se revoca el mandato —en ese caso asumiría provisionalmente el presidente del Congreso—, y el 134, que representa el mayor obstáculo, pues obliga a los servidores públicos a aplicar con imparcialidad los recursos públicos sin influir en la equidad de la competencia.
Y así, mientras se monta este teatro constitucional, el pueblo mexicano sigue en el papel que Lupita D’Alessio inmortalizara en “Mentiras”: “Tú me enamoraste a base de mentiras / Una estúpida que siempre te creí.” Porque así es exactamente como este gobierno quisiera seguir teniendo al pueblo: creyendo que la trampa es un derecho.
Esta reingeniería electoral ha quedado expuesta con energía por Luis Donaldo Colosio Riojas. Pero pues, hijo de tigre…
Este joven político no solo es poseedor del ADN político, sino que, gracias a las metidas de pata de Morena, es la propia oposición quien lo está haciendo brillar y lo catapulta como una opción sólida de cara a las elecciones. Y aquí nos viene perfecto ese rolón de Camila titulado “Todo cambió”, porque Luis Donaldo viene siendo exactamente esa parte que dice:
“Y fue tan fácil / Quererte tanto / Algo que no imaginaba.”
¿Cómo nos íbamos a imaginar que todo un partido de oposición, con sus artes de guerra, en lugar de destruirlo le dijera entre líneas algo así como: brillas, sí brillas lindo?
Ni siquiera el calificativo de Claudia Sheinbaum al catalogar como “curioso” el hecho de que él quiera postularse como candidato a gobernador de un estado del que no es originario logró dañarle. Al contrario: lo convierte en efecto bumerang. Porque “curioso, curioso” es cuando te muestran a un recién nacido poco agraciado y, para no agraviar a los padres, uno dice: “está curioso.”
Lo curioso de Sheinbaum fue que, al minimizar y denostar la acción constitucionalmente aceptable y legal de las aspiraciones políticas de Colosio Riojas, reveló una incapacidad de atacarlo con estrategia e ingenio. Y al sostener el discurso trillado de Lomas Taurinos, no lo victimiza: lo empodera. Le pone reflectores listos para escucharlo y entender que el discurso de un chico huérfano, repetido y sostenido por un gobierno que sigue dejando a cientos de niños mexicanos en las mismas condiciones que a él y a su hermana, ya no funciona como arma. Mientras Morena monta un discurso, Colosio no solo controla la narrativa sino que escribe una historia que realmente conecta con el electorado.
No sé si mi proyecto noticioso musical algún día se logre. Pero lo que sí sería un verdadero sueño cumplido sería ver a México convertido en un país donde la clase política nos devuelva la tranquilidad social, política y económica que nos han arrebatado. Eso no solo sería un milagro.
Sería curioso.
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