La primera vuelta de la elección presidencial en Brasil la ganó Flávio Bolsonaro, quien aventajó por dos puntos porcentuales (47% contra 45%) a Lula da Silva, actual presidente y voz de la resistencia del Sur frente a la geopolítica de Donald Trump. Habrá una segunda vuelta el próximo 25 de octubre. Flávio es hijo del populista de derecha Jair Bolsonaro —preso por intento de golpe de Estado en las elecciones de 2022— y defiende una agenda económica liberal, la reducción de impuestos y el endurecimiento del combate a la delincuencia.
Por otro lado, Lula da Silva, antiguo obrero y sindicalista, es fundador del Partido de los Trabajadores en 1980 y ha sido presidente de Brasil en tres ocasiones. Durante sus administraciones incluyó a los pobres en el presupuesto, logrando una mejor redistribución de la riqueza y convirtiéndose en una figura emblemática para la izquierda internacional.
Lula enfrenta una encrucijada electoral y el mundo observa inquieto: la esperanza de la región Sur del planeta, con identidad cultural no discriminatoria y sueño de igualdad, pasa por Brasil y México. Hay que advertir a tiempo lo que puede venir en 2030.
Tras el cierre de la primera vuelta entre Jair Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva, la movilización territorial cedió el protagonismo a la esfera digital. La estrategia electoral se concentra actualmente en la producción de contenidos optimizados con Inteligencia Artificial, distribuidos masivamente en redes sociales, internet y servicios de mensajería como WhatsApp.
Al respecto, Marcelo Alves, director de metodología de la organización civil Democracia en Xeque, señaló que durante el proceso electoral brasileño se emplean herramientas tecnológicas para la generación de deepfakes, contenidos sintéticos que simulan apoyos falsos, destacando la circulación de material multimedia donde el mandatario estadounidense Donald Trump respaldaba la campaña de Bolsonaro.
Por su parte, en su primera intervención tras quedar en segundo lugar, Lula da Silva, atendiendo las sugerencias de sus estrategas de campaña recurrió al formato de stories y grabó un mensaje para Instagram y TikTok. Bajo la consigna "Vamos, gente, a la calle, vamos a conversar con las personas", se está movilizando a un ejército de activistas digitales. El objetivo fue viralizar material audiovisual y memes que alertaran sobre los riesgos de que un aliado del trumpismo asumiera el Ejecutivo, apelando al sufragio como un mecanismo de defensa de la soberanía y la democracia.
En respuesta, Bolsonaro difunde el encarecimiento de los productos básicos y su cercanía con los líderes religiosos, de gran presencia en los barrios pobres de Brasil.
El apetito de Trump no entiende de soberanías y hay que señalarlo. Así lo hizo Lula: “América Latina, como región, está marcada por su proximidad geográfica con la mayor potencia militar del mundo”, el objetivo principal es prohibir la intervención de Rusia y China en el continente que consideran como propio: “América para los americanos”. Primero usó los aranceles comerciales como instrumento de presión geopolítica, después la amenaza de intervención militar y establecer como política la Ley de la selva, romper todo acuerdo civilizado.
Lula también criticó “la respuesta predominantemente militar frente al crimen organizado”. Cuando las armas se convierten en el principal instrumento disuasivo, ni la justicia ni la razón prevalecen. Lula pidió “cortar el flujo de armas y dinero que alimenta a las organizaciones criminales”. El crimen organizado es el principal problema planetario, porque ahí se mezclan cuestiones financieras (lavado de dinero), militares (patrullajes y tráfico de armas) y de corrupción (narcopolítica que no respeta norte o sur).
Lula encarna la esperanza de otra geopolítica: “Tenemos que defender la soberanía Sur frente a presiones externas. Para ello, los países latinoamericanos necesitan socios que impulsen el desarrollo. Lo que no necesitamos son gobiernos que cedan ante quienes utilizan los aranceles como armas de coerción y chantaje”. En este sentido, lo que falta es la integración formal de un bloque latinoamericano de países que se opongan con inteligencia y propuestas alternativas a la geopolítica Trump, que quiere del sur recursos energéticos y la multiplicación de las ganancias a cualquier costo.
¿Importa el destino de Brasil? Sí: Lula da Silva es voz libertaria en el contexto geopolítico. Pocos políticos se atreven a criticar las acciones irracionales de Donald Trump. Por ejemplo, en el comienzo de los trabajos de la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas. Lula denunció las “tentaciones hegemónicas” de Estados Unidos en América Latina. Son tentaciones imperiales. Atento México con los resultados electorales de Brasil.
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